Lola estudió Ingeniería de Caminos y aunque hubo quién pensó que la vida técnica acabaría con su creatividad, no ha hecho más que insuflarle experiencias mágicas dándole la oportunidad de trabajar y vivir en lugares maravillosos, grandes ciudades y extensos desiertos.
Comenzó a escribir cuando nació su hijo pequeño. Decidió que si quería educar a sus niños en la búsqueda de la libertad y la pasión, debía ser ejemplo de ello y solo haría aquello que la apasionara.








